
Bram Stoker
Jonathan Harker viaja a Transilvania para cerrar un negocio inmobiliario con un noble de costumbres raras, el conde Drácula. A su vuelta empiezan las muertes y las noches en vela en Inglaterra. La novela se cuenta con cartas, diarios y recortes, y eso le da un ritmo muy ágil.
Por qué leerlo. Publicada en 1897, fijó la imagen moderna del vampiro y ha inspirado cientos de películas, entre ellas la de Francis Ford Coppola de 1992. Se lee como lo que es, una novela de terror muy bien armada.
Para quién. Para quien busca un clásico con ritmo de novela de suspense y ganas de pasar un poco de miedo.