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Frases de libros: bonitas, de amor, cortas y famosas

41 frases

Las frases de libros más bonitas, de amor, cortas y de libros famosos, escogidas de los clásicos de la literatura en español. Cada frase está comprobada en una edición fiable de la obra y lleva su autor, el libro y dónde aparece, para que sepas de dónde viene y quién la dice.

Frases de libros bonitas

Frases bonitas de la literatura en español, para guardar o regalar.

Yo nací libre, y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos. Los árboles destas montañas son mi compañía, las claras aguas destos arroyos mis espejos

Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha (primera parte), 1605 (Primera parte, capítulo XIV).La pastora Marcela se defiende ante quienes la culpan de la muerte de Grisóstomo, que murió enamorado de ella.

La verdad adelgaza y no quiebra, y siempre anda sobre la mentira como el aceite sobre el agua.

Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha (segunda parte), 1615 (Segunda parte, capítulo X).El narrador defiende que el autor contara la historia tal como pasó, aunque algunos lectores pudieran tomarlo por mentiroso.

¡Cuántos debe de haber en el mundo que huyen de otros porque no se ven a sí mesmos!

Anónimo, Lazarillo de Tormes, 1554 (Tratado primero).Lázaro, aún niño, piensa esto cuando su hermanito se asusta del color de piel de su propio padre.

Los suspiros son aire, y van al aire.
Las lágrimas son agua, y van al mar.
Dime, mujer: cuando el amor se olvida,
¿Sabes tú adónde va?

Gustavo Adolfo Bécquer, Rimas, 1871 (Rima XXXVIII).En solo cuatro versos el poeta se pregunta qué queda de un amor cuando por fin se olvida.

Cultivo una rosa blanca
En julio como enero,
Para el amigo sincero
Que me da su mano franca.

José Martí, Versos sencillos, 1891 (Poema XXXIX).Martí explica que ofrece lo mejor de sí al amigo leal y también a quien le hace daño.

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

Antonio Machado, Campos de Castilla, 1912 (Retrato (XCVII en la edición de Poesías completas de 1917)).Machado se describe a sí mismo repasando su niñez en Sevilla y su vida adulta en tierras castellanas.

Todo pasa y todo queda;
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.

Antonio Machado, Campos de Castilla, 1912 (Proverbios y cantares, XLIII en la edición de Poesías completas de 1917 (XLIV en otras ediciones)).Otro de los proverbios de Machado, que compara la vida humana con un camino que se borra al pasar.

Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Rubén Darío, Cantos de vida y esperanza, 1905 (Lo fatal (XLI)).El poeta envidia a los árboles y las piedras porque no sufren la angustia de saberse vivos y mortales.

Mientras por competir con tu cabello
oro bruñido al sol relumbra en vano;

Luis de Góngora, Sonetos, 1582 (Soneto Mientras por competir con tu cabello).Góngora abre así el soneto en que invita a una joven a disfrutar de su belleza antes de que pase.

Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
Ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros;
Lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso

Rosalía de Castro, En las orillas del Sar, 1884 (Poema Dicen que no hablan las plantas).La poeta, ya mayor, imagina que la naturaleza la ve pasar y comenta que sigue soñando con la juventud.

Frases de libros de amor

El amor contado por los clásicos: del Quijote a Bécquer.

Es un fuego escondido, una agradable llaga, un sabroso veneno, una dulce amargura, una delectable dolencia, un alegre tormento, una dulce e fiera herida, una blanda muerte.

Fernando de Rojas, La Celestina, 1499 (Auto X).Celestina le explica a Melibea qué es el mal que siente por Calisto, y le da por nombre amor dulce.

¿Yo? Melibeo so e a Melibea adoro e en Melibea creo e a Melibea amo.

Fernando de Rojas, La Celestina, 1499 (Auto I).Calisto responde así a su criado Sempronio cuando este le pregunta si no es cristiano, tan perdido está por Melibea.

Por una mirada, un mundo;
Por una sonrisa, un cielo;
Por un beso... ¡yo no sé
Qué te diera por un beso!

Gustavo Adolfo Bécquer, Rimas, 1871 (Rima XXIII).El poeta mide lo que daría a la mujer amada por cada gesto suyo y no encuentra precio para un beso.

Sabe, si alguna vez tus labios rojos
Quema invisible atmósfera abrasada,
Que el alma que hablar puede con los ojos,
También puede besar con la mirada.

Gustavo Adolfo Bécquer, Rimas, 1871 (Rima XX).Bécquer le dice a su amada que el deseo puede expresarse sin tocarse, solo con la mirada de quien la quiere.

Hoy la tierra y los cielos me sonríen;
Hoy llega al fondo de mi alma el sol;
Hoy la he visto... la he visto y me ha mirado...
¡Hoy creo en Dios!

Gustavo Adolfo Bécquer, Rimas, 1871 (Rima XVII).El poeta celebra el día en que la mujer que ama lo ha mirado, y siente que todo el mundo se ilumina.

serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.

Francisco de Quevedo, Amor constante más allá de la muerte (El Parnaso español), 1648 (Soneto Amor constante más allá de la muerte, último terceto).Quevedo cierra el soneto asegurando que su amor sobrevivirá a la muerte aunque su cuerpo se convierta en polvo.

Escrito está en mi alma vuestro gesto,
y cuanto yo escrebir de vos deseo;
vos sola lo escrebistes, yo lo leo
tan solo, que aun de vos me guardo en esto.

Garcilaso de la Vega, Obras, 1543 (Soneto V).El poeta cuenta que el rostro de su amada lo lleva grabado en el alma y que solo él puede leerlo.

¡Ah! ¿No es cierto, ángel de amor,
que en esta apartada orilla
más pura la luna brilla
y se respira mejor?

José Zorrilla, Don Juan Tenorio, 1844 (Parte primera, acto cuarto, escena III).Don Juan se declara a doña Inés en su quinta junto al Guadalquivir, tras sacarla del convento por la noche.

Al que ingrato me deja, busco amante;
Al que amante me sigue, dejo ingrata;
Constante adoro a quien mi amor maltrata;
Maltrato a quien mi amor busca constante.

Sor Juana Inés de la Cruz, Sonetos (Inundación castálida), 1689 (Soneto VII).La poeta describe el enredo de querer a quien la desprecia y despreciar a quien de verdad la quiere.

Tú me quieres alba,
Me quieres de espumas,
Me quieres de nácar.

Alfonsina Storni, El dulce daño, 1918 (Tú me quieres blanca).Una mujer responde al hombre que le exige una pureza perfecta que él mismo nunca ha tenido.

Frases de libros cortas

Pocas palabras y mucho que pensar: frases de doce palabras o menos.

Cada uno es hijo de sus obras.

Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha (primera parte), 1605 (Primera parte, capítulo IV).Don Quijote lo dice al defender al criado Andrés, para dejar claro que a cada uno lo definen sus actos.

Yo sé quién soy

Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha (primera parte), 1605 (Primera parte, capítulo V).Don Quijote responde así a su vecino Pedro Alonso, que lo encuentra malherido en el camino y le recuerda su verdadero nombre.

Donde una puerta se cierra, otra se abre

Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha (primera parte), 1605 (Primera parte, capítulo XXI).Don Quijote cita este refrán a Sancho cuando, tras el chasco de los batanes, ve venir el yelmo de Mambrino.

Con la iglesia hemos dado, Sancho.

Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha (segunda parte), 1615 (Segunda parte, capítulo IX).Don Quijote busca de noche el palacio de Dulcinea en El Toboso y en su lugar topa con la iglesia del pueblo.

No hay libro tan malo que no tenga alguna cosa buena.

Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha (segunda parte), 1615 (Segunda parte, capítulo LIX).Un huésped de la venta lo dice al proponer leer la continuación falsa del Quijote que circulaba entonces.

El que lee mucho y anda mucho, vee mucho y sabe mucho.

Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha (segunda parte), 1615 (Segunda parte, capítulo XXV).Don Quijote lo comenta tras ver al mono adivino de maese Pedro, como elogio de los libros y los viajes.

¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.

Gustavo Adolfo Bécquer, Rimas, 1871 (Rima XXI).La amada pregunta al poeta qué es la poesía mientras lo mira a los ojos, y él le responde que ella misma.

Que toda la vida es sueño,
Y los sueños sueños son.

Pedro Calderón de la Barca, La vida es sueño, 1635 (Jornada segunda, monólogo final de Segismundo).Segismundo termina su monólogo concluyendo que la vida entera podría ser un sueño del que aún no hemos despertado.

Fuente Ovejuna, señor.

Lope de Vega, Fuente Ovejuna, 1619 (Acto tercero).Pascuala responde así al juez que, bajo tormento, pregunta quién mató al comendador, y todo el pueblo contesta lo mismo.

La princesa está triste... ¿qué tendrá la princesa?

Rubén Darío, Prosas profanas, 1896 (Sonatina).Así empieza el poema de una princesa encerrada en su palacio que suspira por un príncipe que venga a buscarla.

Verde que te quiero verde.

Federico García Lorca, Romancero gitano, 1928 (Romance sonámbulo).Estribillo del romance en que una gitana espera en su baranda a un amado contrabandista que llega herido.

Frases de libros famosos

Las frases más conocidas de las grandes obras de la literatura en español.

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.

Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha (primera parte), 1605 (Primera parte, capítulo I).Así arranca la novela, presentando a un hidalgo pobre de un pueblo manchego cuyo nombre el narrador prefiere callar.

Del poco dormir y del mucho leer, se le secó el celebro, de manera que vino a perder el juicio.

Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha (primera parte), 1605 (Primera parte, capítulo I).El narrador explica cómo Alonso Quijano, de tanto leer libros de caballerías, enloquece y decide hacerse caballero andante.

La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre

Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha (segunda parte), 1615 (Segunda parte, capítulo LVIII).Don Quijote se lo dice a Sancho al dejar el palacio de los duques, aliviado de recobrar su vida de caballero.

Pues sepa V.M. ante todas cosas que a mí llaman Lázaro de Tormes, hijo de Tomé González y de Antona Pérez, naturales de Tejares, aldea de Salamanca.

Anónimo, Lazarillo de Tormes, 1554 (Tratado primero).Lázaro empieza a contar su vida a un señor importante, presentándose como hijo de gente humilde de un pueblo salmantino.

¿Qué es la vida? Un frenesí:
¿Qué es la vida? Una ilusión,
Una sombra, una ficción,
Y el mayor bien es pequeño;

Pedro Calderón de la Barca, La vida es sueño, 1635 (Jornada segunda, monólogo final de Segismundo).Segismundo, devuelto a su prisión tras un día como príncipe, ya no sabe distinguir lo que vivió de lo que soñó.

Volverán las oscuras golondrinas
En tu balcón sus nidos a colgar,
Y otra vez con el ala a sus cristales
Jugando llamarán;

Gustavo Adolfo Bécquer, Rimas, 1871 (Rima LIII).El poeta acepta que todo volverá a repetirse en primavera salvo el amor que vivió con la mujer a la que habla.

Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Antonio Machado, Campos de Castilla, 1912 (Proverbios y cantares, XXVIII en la edición de Poesías completas de 1917 (XXIX en otras ediciones)).Uno de los proverbios del libro, donde Machado recuerda que la vida no está trazada de antemano y se hace al vivirla.

Que es mi barco mi tesoro,
Que es mi Dios la libertad,
Mi ley la fuerza y el viento,
Mi única patria la mar.

José de Espronceda, Canción del pirata, 1835 (Estribillo de la Canción del pirata).Un capitán pirata canta desde la popa de su velero que no obedece a ningún rey y solo ama la libertad del mar.

Hombres necios, que acusáis
A la mujer, sin razón,
Sin ver que sois la ocasión
De lo mismo que culpáis;

Sor Juana Inés de la Cruz, Redondillas (Inundación castálida), 1689 (Redondilla I, A los hombres).Sor Juana reprocha a los hombres que critiquen en las mujeres los mismos defectos que ellos provocan con su conducta.

Juventud, divino tesoro,
ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
Y a veces lloro sin querer...

Rubén Darío, Cantos de vida y esperanza, 1905 (Canción de otoño en primavera).El poeta repasa los amores de su juventud y lamenta que esa etapa de la vida ya se le haya escapado.

Preguntas sobre frases de libros

¿De dónde salen estas frases?

De las propias obras: cada una está comprobada en una edición en línea fiable, como Wikisource o la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, y no en webs de citas, donde muchas frases famosas circulan cambiadas o con otro autor.

¿Por qué solo hay clásicos en español?

Porque así las frases son exactamente las que escribió su autor, sin depender de una traducción, y porque sus obras ya se pueden citar y leer libremente.

¿Puedo usar estas frases en una dedicatoria o en redes?

Sí. Son obras de dominio público: lo correcto es citar siempre el autor y el libro, como hacemos aquí.