
De qué trata. En un viejo muro de piedra junto a una granja, una familia de ratones de campo trabaja día y noche para guardar comida antes del invierno. Todos menos Frederick, que parece no hacer nada y dice que recoge rayos de sol, colores y palabras. Cuando llega el frío y las provisiones se acaban, los demás descubren para qué servía lo que él había ido guardando.
Por qué leerlo. Leo Lionni lo publicó en 1967 y al año siguiente recibió un Caldecott Honor por sus ilustraciones. Es una fábula sobre el valor de la poesía y del que es distinto, y Kalandraka lo tiene en su colección Clásicos contemporáneos.
Para quién. Para quien lee en voz alta a niños desde los tres años y busca un cuento sobre la poesía, ser distinto y compartir.
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