
De qué trata. Gran Bretaña, a las puertas de unas elecciones generales. En Moscú, el desertor británico Kim Philby y altos mandos soviéticos traman un plan para inclinar el voto, y el agente Valeri Petrofsky se instala en Ipswich para reunir, pieza a pieza, lo necesario para montar una bomba atómica en suelo británico. John Preston, un oficial del MI5 al que su jefe aparta del caso, sigue la pista por su cuenta.
Por qué leerlo. Forsyth la publicó en 1984. El título alude a una cláusula secreta que, en la novela, tenía el tratado de no proliferación nuclear de 1968: la que prohíbe introducir un arma atómica por vías no convencionales. En 1987 se estrenó la película, con Michael Caine y Pierce Brosnan.
Para quién. Para quien disfruta del espionaje de la Guerra Fría, con el MI5, el KGB y una cuenta atrás, y ya ha leído Chacal u Odessa.
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