
Tres tristes tigres
La Habana, 1958, poco antes de la revolución. Tres amigos recorren durante una noche la vida nocturna de la ciudad. Más que la trama importa cómo se cuenta: la novela está escrita en el español que se habla en Cuba, con juegos de palabras, guiños a otros libros y muchas voces distintas, y el propio autor sugiere en una nota que no sería mala idea leerla en voz alta.
Por qué leerlo. Ganó el Premio Biblioteca Breve de 1964 con otro título, Vista de amanecer en el trópico, y no salió hasta 1967, después de que la censura franquista le hiciera veintidós cortes. En Cuba la vetó Fidel Castro. Está considerada una de las grandes novelas del boom latinoamericano.
Para quién. Para quien disfruta del lenguaje como juego y no le asusta una novela experimental, con mucho humor y sin una trama al uso.
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