
Platero y yo
En capítulos breves, el narrador recorre Moguer y sus campos junto a Platero, un burro pequeño y peludo al que habla como a su mejor amigo. Las estampas siguen el paso de las estaciones y retratan a los niños, los animales, las fiestas y la gente del pueblo, sin esconder la pobreza ni la muerte, en una prosa que se lee como poesía.
Por qué leerlo. Se publicó en 1914 y la edición completa, con 138 capítulos, salió en 1917. Juan Ramón Jiménez avisó de que nunca escribía para niños, aunque su sencillez lo ha hecho también un libro para ellos. En 1956 su autor recibió el Premio Nobel de Literatura.
Para quién. Para quien quiere leer prosa poética en español o volver con ojos de adulto a un libro que quizá leíste en el colegio.
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